Dios todopoderoso,
aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento,
el deseo de salir al encuentro de Cristo,
que viene,
acompañados por las buenas obras,
para que, colocados un día a su derecha,
merezcan poseer el reino eterno.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la  unidad del Espíritu Santo,
y es Dios
por los siglos de los siglos.
Amén.