Domingo III: LA SAMARITANA

Comienza con este texto el ciclo de tres lecturas del Evangelio según san Juan, que respondían a la primitiva liturgia catecumenal. Nos proponen distintos aspectos simbólicos de lo que supone para el cristiano el bautismo. En nuestros días, contendrían una invitación a todos los cristianos para reconsiderar los compromisos asumidos personalmente en nuestro propio bautismo. De hecho, aunque fuimos bautizados una vez, cuando éramos niños, la Cuaresma nos permite, cada año, renovar conscientemente nuestro propio bautismo, es decir, nuestra decisión personal de creer en Jesucristo, de ser sus discípulos y de recibir el perdón de los propios pecados por el misterio de su Pasión y de su Muerte. 

El primero de estos textos es el de la samaritana. Jesús está de camino a Jerusalén, y atraviesa la región de Samaria. Los israelitas de esa zona no siguen la ortodoxia del judaísmo de Jerusalén; por eso, no se hablan con los judíos. Jesús se encuentra con una mujer samaritana, y a pesar de esta enemistad, le pide un poco de agua, pues está cansado por la caminata. La mujer se extraña de que un judío le pida ese favor, y entabla diálogo con él. Jesús le ofrece el agua viva, para no volver a tener sed. Ella, impresionada por sus palabras, y teniéndolo por un profeta, le pide ir a buscar a su marido; pero Jesús le desvela su irregular situación. Ella, por fin, lo reconoce como el Mesías que tenía que venir, y le pregunta cómo adorar correctamente a Dios. Jesús responde que los verdaderos adoradores, lo harán en espíritu y en verdad. 

Son varios los temas que salen a relucir en este diálogo. Por una parte, todo surge a propósito del agua que le pide Jesús a la mujer. El tema del agua, como fuente de vida y de limpieza, tiene amplias resonancias en el Antiguo Testamento. Jesús, que mandaría a sus discípulos a bautizar, deja ver en este diálogo los significados que habrá de contener el bautismo cristiano: por una parte, es limpieza de los pecados. Además, es causa de vida, no sólo física, sino espiritual.