La limonsna

La limosna es la tercera práctica cuaresmal, que trata de traducir a lo práctico el amor al que se nos invita espiritualmente durante estos días. Los Padres de la Iglesia insistieron de una forma peculiar en la necesidad de la limosna. Así, se evitaba que la fe cristiana quedase reducida a un puro espiritualismo intimista, y se mostraba su esencia de amor y de caridad, especialmente hacia los más necesitados.

De lo que no se gasta en comida, o en otras diversiones, la Iglesia nos invita a hacer partícipes a los más desfavorecidos. Sería como invertir, a través de limosnas, en un tesoro en el cielo. La sensibilidad actual rechaza un tanto esta práctica, tachándola de paternalista, o de refugio temporal de malas conciencias. La verdad es que no tiene por qué ser así: si bien los cristianos tienen que ayudar siempre a sus prójimos, durante estos días adquiere un sentido mucho más intenso, pues si Dios nos ha perdona a todos en Cristo, muerto por nosotros, ¿cómo no ayudar a quiénes carecen de los más necesario para subsistir?