La oración

La oración es propia de todo el año, pero durante estos días la tradición cristiana insiste en una mayor dedicación, en tiempo y en calidad, al diálogo con Dios. Son muchas las fórmulas creadas a este efecto. Así, es muy popular desde el siglo XVIII el Via Crucis, que es una oración que recorre, en catorce estaciones, el camino del Señor hasta la Cruz, incluyendo meditaciones y plegarias en cada una de estas etapas. También son tradicionales las horas santas, es decir, dedicar una hora de nuestro tiempo a velar con Jesús, tal como se lo mandó a los apóstoles, cuando después de la última cena se retiró con ellos al Huerto de los Olivos. 

Muchos fieles, así mismo, participan durante la Cuaresma en retiros o conferencias cuaresmales, que buscan ahondar en la vida cristiana y renovar los propósitos espirituales que la vida cotidiana puede haber hecho decaer. 

La liturgia de la Iglesia es especialmente rica durante el tiempo de Cuaresma, y ofrece un amplio muestrario de plegarias, no sólo útiles para las celebraciones públicas, sino también aptas para la oración privada.