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Julio

Hubo muchos peregrinos, tanto en los oficios litúrgicos, como en la hospedería interna del monasterio y en el Hospital. Las dos primeras se julio estuvo con nosotros el P. Giraldo, de Roma, que nos ayudó eficazmente con la celebración de las diversas fiestas de los pueblos, que abundan durante este tiempo.

En cuanto al Hospital de Peregrinos, durante todo el mes de julio fue atendido por Margaret y Collin, de Inglaterra. Uno de los peregrinos que pasó varios días allí fue Kamilg, Camilo, un peregrino polaco que ha ingresado en el Seminario Diocesano de Cracovia. Hablaba perfectamente inglés, con lo que la comunicación fue fácil e interesante. Le vemos una foto de los tres citados, en la cocina del Hospital.

En la Eucaristía de la solemnidad de San Benito, predicó el P. Giraldo acerca, precisamente, de los aparentes fracasos en la vida de san Benito. Al día siguiente, regresó a Roma. Por su parte, el día 14 de julio, vino desde Santa Otilia el hermano Markus. Durante los días en los que estuvo con nosotros, nos ayudó en los intensos trabajos de remate de las obras de la Ermita del Bendito Cristo. Nos encargamos de cepillar y pintar todos lo bancos de la iglesia, y de ayudar en la limpieza del templo, con el fin de tenerlo dispuesto para celebrar su inauguración junto con la solemnidad del Apóstol Santiago.

El 23 de julio llegó el P. Archiabad, acompañado de su secretario, el hermano Amandus; además, también le acompañaban un monje de Königmünster, el P. Helmuth; y otro monje de la fundación de China, el hermano Thomas. Con todos ellos, celebramos la solemnidad del apóstol Santiago. La novedad de este año consistía en la inauguración de la Ermita del Bendito Cristo, después de seis meses de restauración. Bajamos andando desde el Monasterio. Al llegar, el P. Archiabad abrió simbólicamente la puerta de la Ermita, con la llave que para tal efecto habíamos traído. Como acción de gracias, se cantó el himno Te Deum, mientras el P. Archiabad rociaba de agua bendita e incensaba los muros del templo.
A continuación, celebramos la Eucaristía, en la que predicó don Ángel Vallejo, ecónomo diocesano, quien recordó el importante legado monástico en la diócesis de Astorga, esperando que la semilla plantada después de casi doscientos años vuelva a arraigar en ella. La impresión que nos produjo la inauguración de la Ermita fue de alegría en el pueblo, contentos de ver felizmente concluida su restauración.


A continuación, comimos en el Monasterio unos treinta invitados, entre amigos del pueblo, hospitaleros de los refugios  Gaucelmo y del Pilar, seminaristas y don Ángel. También estaba
invitado el arquitecto de la iglesia románica, don José Ramón Sola, con el que tratamos después de la comida de varios aspectos de dicha cuestión. También estaban invitadas dos viejas conocidas de la Confraternity of St. James, Alison Pinkerton y Jenny, a quienes hicimos entrega de un regalo, en nombre de Asumpta y Charo, con ocasión del cumpleaños de la segunda.

El P. José Carlos fue el encargado de preparar una inolvidable mesa, en torno al jardín del claustro, para dar cabida a tantos huéspedes. Todos los monjes (incluido el P. Archiabad), echaron una mano, para poder preparar una tan concurrida comida.

Por la tarde, en la Vísperas tuvimos otra novedad: este año hemos cambiado el Oficio litúrgico que habitualmente cantábamos, propio de España y muy teñido de sentimientos nacionales, por otro tomado del Códice Calixtino, mucho más teológico. Por supuesto, después de las Vísperas celebramos la tradicional fiesta con los peregrinos, amenizada por Maximiliano con la flauta y el tambor, con vino y varias tapas, muy bien apreciadas por los peregrinos.

El día 28, los hermanos Markus y Ambrosius regresaron a Santa Otilia, y el P. Archiabad junto con el P. Helmuth y el hermano Thomas volaron hacia Cuba, para visitar la fundación que hemos iniciado a finales del año pasado.