Rabanal en el Camino

    
El Libro V del Codex Calixtinus, en su capítulo II, que define una serie de etapas en el Camino de Santiago, establece que Rabanal sea el quicio entre la novena y décima etapas: de León a Rabanal, y de Rabanal a Villafranca. Más adelante, en el capítulo III, De los nombres de los pueblos del Camino, cita a Rabanal a continuación de Astorga, antes del Puerto del Monte Irago, afirmando que a Rabanal se le apellida Cativo. En la traducción que del Codex hicieron en 1951 los profesores Moraleja, Torres y Feo, se lee la siguiente nota explicativa acerca de dicho apelativo: En el cap. III se dice Raphanellus qui captivus cognominatus est. Como no hemos hallado interpretado satisfactoriamente tal sobrenombre y traducirlo por “Cautivo” no parece adecuado para un pueblo, hemos pensado que pudiera estar por su representante gallego ”Cativo”, pequeño, etc., que acaso se extendiese a León, y así lo hemos traducido con reservas. En el municipio de Rabanal hay, según el Diccionario Geográfico Postal de España, Madrid 1944, un lugar llamado Rabanal Viejo. Pudiera, pues, haberse llamado antes Cativo el que después fue del Camino.

    
Con todo, ya un siglo antes de la redacción del Codex, tenemos noticias de Rabanal, pues el año 1028 se habla en la documentación de la Catedral de Astorga de un lugar conocido como Rabanalles, que debía englobar a Rabanal del Camino y Rabanal Viejo.

    
En 1168, los pobladores de este enclave se obligaron a no pedir ni cobrar cosa alguna al Obispo de Astorga por la casa que había comprado en dicho lugar a Salvador Michaelez y a su mujer, con el fin de establecer allí una residencia para los prelados astorganos.

    Dos aspectos destacan en la historia medieval de este pueblo: la concesión de un Fuero en 1169 por el rey Fernando II; y la existencia de una casa templaria dependiente de Ponferrada, posiblemente desde la segunda mitad del siglo XII. En 1218 se produjo un litigio entre los templarios y los benedictinos de San Pedro de los Montes por la posesión de unos alfoces dependientes de Ponferrada. En el diploma otorgado por Alfonso IX para resolver el asunto, figuraba Diego Manso, encomendador de Ravanales et de Ponferrada, lo que indica que ambas casas templarias dependían en realidad de una misma encomienda.

    
En cualquier caso, es indudable la vinculación histórica de Rabanal a la Ruta Jacobea. Su propia fisonomía urbanística, a lo largo de la calzada o Calle Real, así lo indica.

    La localidad aparece citada en diversos relatos de peregrinos. Así, el boloñés Domenico Laffi, dice: Cuando salimos de Astorga, nos encaminamos a Ravanella, distante cinco leguas, pero antes de llegar cruzamos dos o tres pequeños territorios. Ravanella, que también llaman Raboncilla, está situada en mitad de una montaña. Es un lugar muy fértil. Aquí pasamos la noche y a la mañana recorrimos el resto de la montaña.

    El siglo XVIII ofrece un nuevo período de prosperidad para Rabanal, debido al auge del comercio arriero maragato. Con todo, al comienzo del siglo XIX se produce un duro golpe con el saqueo de las tropas napoleónicas, empeñadas en el sitio y toma de la plaza de Astorga.

    
El declive de la peregrinación jacobea durante el siglo XIX agrava la decadencia de la localidad, pero la causa definitiva de su empobrecimiento será el trazado de las modernas comunicaciones por carretera y ferrocarril entre Astorga y Ponferrada no a través del tradicional paso del Monte Irago, sino a través del Puerto del Manzanal.

    A principios del siglo XX, la Enciclopedia Espasa-Calpe, el año 1923, describe a Rabanal como municipio de la provincia de León, que consta de 1.107 casas y albergues y 1.702 habitantes, según el censo de 1.910. El municipio se componía de diez entidades, de las cuales, el propio Rabanal contaba con 157 edificios y 265 habitantes. Se afirma a continuación que su terreno es montañoso, que produce principalmente centeno y patatas; y que cría ganado. Se reseña, por último, que dispone de escuela.

    El transcurso del siglo XX no fue especialmente positivo. Un fuerte proceso de emigración redujo a Rabanal, a finales del siglo, a 30 habitantes. Sólo el nuevo florecimiento del Camino de Santiago ha cambiado esta tendencia. Actualmente se han establecido en el pueblo varias instituciones, como el Monasterio de Monte Irago o la Confraternity of St. James, además de diversas empresas hosteleras. Nuevamente Rabanal revive, como en sus orígenes, a la vera de la Ruta Jacobea.
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